SOLEDADES

SOLEDADES

Por José Luis Gerlero

            Hay una soledad que es herida, distancia y oscuridad y otra que es plenitud, suma cercanía, luminosidad total.

            En la soledad nos alienamos y en la soledad nos enaltecemos. Un teólogo español, Olegario González de Cardedal, establece una diferencia entre Soledad y Soledumbre. Una diferencia terminológica que hace referencia a la Soledad como espacio habitado en donde nos encontramos con el misterio y re-encontramos con nosotros mismos y, Soledumbre como el no-espacio, el hábitat de la desesperación y la ausencia.

            Hoy los hombres están solos sin saber estar en soledad. En los textos bíblicos Dios habla en el desierto, en el espacio de la aridez sin distracciones, en el hábitat del silencio, en el terreno de la purificación, en la soledad que posibilita toda escucha porque es soledad de ruidos innecesarios. Hoy los hombres se encuentran atravesados de soledumbre, sin silencio, atiborrados de ruidos, fantasías, sueños fantasmagóricos, ansiosos y desorientados, porque no pueden hacer de su aridez un desierto.

            No hay posibilidad de encuentro auténtico con Dios sin espacios de soledad y silencio, para el encuentro y la escucha, una soledad habitada, acogida y esperanzadora y un silencio que nos haga re-valorizar la palabra, el sentido de todas las cosas y la grandeza de las personas.

            Aceptemos el desafío de la soledad, porque de tanto temerle y huirle caemos en la peor de las soledumbres no reconociendo en el rostro de los demás a un hermano.

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