Parresía, un espacio con José Luis Gerlero

Parresía, un espacio con José Luis Gerlero

Por José Luis Gerlero (Puedes escribirle a parresia@ezeryah.com.ar)

Parresía es un término griego que significa “Decir todo”.  Pero su sentido no se encuentra sólo en su etimología sino en la actitud que la sustenta. Quien habla con parresía es un parresiastés, es decir, una persona que habla con la verdad, de manera valiente y honesta que, superando el miedo, es consciente de que existen valores por las cuales puede llegar a entregarse la propia vida.  

En un mundo de múltiples ruidos y pocas voces se nos hace indispensable recuperar la fuerza de la palabra verdadera y animarse a pronunciarla, poder sostener con la propia vida lo que decimos es un desafío para pocos.

En este espacio brindaremos diversas reflexiones que nos permitan revalorizar la vida interior y fortalecer la búsqueda personal, focalizadas en la teología bíblica y también abrevando en otras tradiciones espirituales.

Procura ser un espacio con soporte en la lectura pero no de mera lectura, textos que en su mayoría serán breves para poder rumiar y aplicar a la propia vida y algunos más extensos para ahondar en alguna temática en particular. Pequeñas “semillas de contemplación” como decía Thomas Merton. Acostumbrados a la acumulación de datos confundimos información con conocimiento y este último requiere tiempo, espera, maduración, reflexión, permitir que lo que entra por nuestros ojos se decodifique en el corazón, no hay aprendizaje espiritual si no se atraviesa el cuerpo. Poder llevar a la vida lo que leemos exige una actitud contemplativa en donde todos nuestros sentidos y potencias se ponen al servicio del crecimiento personal para mejor obrar como hermanos.

A través de las cartas paulinas nos encontramos con un modelo de parresía, un Pablo convencido y decidido a anunciar a Jesucristo sin especulaciones ni pseudo justificaciones para discursos edulcorados. Una palabra clara y directa sustentada en un testimonio que no ahorro en encarcelamientos, naufragios, flagelaciones, hasta entregar la propia vida. Le pedimos al apóstol nos ayude a mantener nuestra antorcha encendida para continuar caminando en el claroscuro de la fe.

Que estas pequeñas reflexiones que se irán sucediendo en el tiempo, puedan ser de amplio provecho para todos los que comprenden que la vida es mucho más que la inercia cotidiana, que nos suele convertir en autómatas respondiendo a otros intereses, condicionamientos y expectativas. Ser libres es más que una proclama, es una lucha con uno mismo, es una conquista cotidiana y lo mejor de todo: es posible.

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