Organizando la misión…

Organizando la misión…

Por José Luis Gerlero

En Mc. 6,7-13 nos encontramos con un breve texto en el cual Jesús envía a sus discípulos a la misión. Los manda despojados y de a dos. Bastón y sandalias para aligerar el tránsito, una túnica sin muda para no aparentar y deja bien en claro que no han de llevar pan, ni morral, ni dinero. Han de dejar todo tipo de seguridad. Han de anunciar gratuitamente desde el despojo, habitando con quienes los reciban y dejando hasta el polvo de las sandalias allí donde no quieran escucharlos, se anuncia pero no se impone. Van con poder para expulsar demonios, para erradicar el mal, no con poder sobre los hombres, sino sobres sus males y de a dos porque en el AT se necesitaban dos para la validez de los testimonios, no sólo son una mera compañía, sino la garantía de que se anuncia el Reino y no la ideología de turno.

Un texto sólido en el que me llama poderosamente la atención las ausencias. ¿Qué le falta a este texto? ¿Qué le falta a esta Iglesia? Le falta un plan pastoral, no se encuentran claros los objetivos primarios y mucho menos los secundarios, le falta una estrategia de desarrollo y no están claras las etapas misioneras, le falta la referencia a algún documento oficial ya sea de Jerusalén o de Antioquía, no se cuenta con ninguna autoridad de referencia que garantice la misión. Así mismo es espasmódica la carencia de estructura y logística, cuando dice no ir con pan, ni morral ni dinero, lo que está queriendo decir en realidad es no llevar el pan del orgullo, ni el morral de la vanidad, ni el dinero de la envidia, por lo tanto el bastón es signo de la autoridad apostólica y las sandalias la humildad de todo servidor, que por supuesto se lleva en el corazón, con lo cual se autoriza a usar borceguíes o zapatos siempre y cuando uno no se encuentre apegados a ellos. Por otra parte hay una carencia absoluta de marketing, bien se podría avisar al vocero del pueblo vecino que están por llegar los discípulos de ese tal Jesús, y poner algún que otro cartelito en el mercado de “próximamente bautismos” y generar alguna reunión y/o cena con las autoridades del pueblo. Es sabido que una Iglesia que no aparece no existe, hay que estar acorde a los tiempos. Así vemos como al texto “hay que saber interpretarlo”, en realidad dice lo que no dice y no dice lo que dice y de esa manera queda todo salvaguardado: aparente misión y conciencia…Un amigo mío dice que el texto refiere a una Iglesia descalza, alejada del poder y que por autoridad tiene a la fe en Jesús, con una oreja más grande que la boca y dispuesta a anunciar siempre aunque no sea escuchada pero este amigo no sabe mucho de “sagradas escrituras”.

Hermoso texto en donde la vida encontrada en Jesús se anuncia, en donde no hace más falta que el fuego del encuentro con el maestro de Nazaret y aceptar su llamado y su envío. Todos somos misioneros si somos capaces de escuchar y para el seguimiento no hace más falta que dejar que el fuego crezca. Anunciamos un mensaje que no nos pertenece, la garantía de la misión es El, no mi planificación.

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