No hacen falta máscaras

No hacen falta máscaras

Por Mariano Serer Mora

Ciudad de Buenos Aires, miércoles 14 de abril de 2021 (corregido el jueves 15)

Muchas veces acostumbramos a creer que el Dios del Antiguo Testamento está enojado con la humanidad y que es vengativo. Por el contrario, creemos que el Dios del Nuevo Testamento, Jesús, es mucho más bueno, misericordioso y compasivo. Pero eso no es real, porque el Dios de la Biblia es Uno, es el mismo, es el Dios Padre-Madre; el Dios que revela Jesús de Nazaret, el Dios que los cristianos llamamos Trinidad.

Hay un Salmo, el número 50, que nos ayuda a repensar la imagen de Dios. En el versículo 4 dice que Dios llama desde lo alto del cielo para un juicio contra su pueblo. Terror, juicio de Dios, hasta el mismísimo mal teme al poder de Dios, se nos dice en el salmo. ¿Pero un juicio? Así es, un juicio de Dios. Eso es terrible. A decir verdad, no lo es, porque en el juicio ¿saben cómo nos llama?, ¿Cómo nos convoca? “Reúnanme a mis amigos y amigas, ¡Que el cielo proclame su justicia, porque Dios es el único Juez! “Escucha, pueblo mío, yo te hablo; Israel, voy a alegar contra ti: yo soy el Señor, tu Dios.

¿Y sabes cuál es la acusación de Dios? Ahí va:

No te acuso por tus sacrificios: ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia! Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales. Podés buscarlo, yo te sigo leyendo esta perla literaria. Porque son mías todas las fieras de la selva, y también el ganado de las montañas más altas. Yo conozco los pájaros de los montes y tengo ante mí todos los animales del campo. Si tuviera hambre, no te diría, porque es mío el mundo y todo lo que hay en él. ¿Acaso voy a comer la carne de los toros o a beber la sangre de los cabritos? (Sal 50:8-13)

¿Qué te parece? Y aquí viene la sentencia de Dios, presta mucha atención: Dios nos dice:

ofréceme un sacrificio de alabanza”.

¿Sabes qué quiere decir esto? una relación. Lo que Dios quiere de nosotros es una relación, una alianza de amigos y familia, un cara a cara fraterno permanente. Él viene a nuestra búsqueda y desea permanecer a nuestro lado. Así como lo escuchas, Dios desea; el Dios creador tiene deseos de encontrarnos.

El juicio es a nuestras máscaras que tapan quienes realmente somos. El juicio es la advertencia de Dios que nos dice: “no necesito que te disfraces de nada, te amo, así como eres y no como deberías ser. No necesito que compres mi amor, ven, ven y permanece en mi relación, cuando estés en tu trabajo, con tu familia y amigos, con tus vecinos, cuando te encuentres solo y cuando estés frente a tus enemigos. Ven, que nuestra relación es para sanarte de todas tus heridas, de todas tus muertes; no estoy para condenarte sino para salvarte.

Así es el juicio de Dios, no quiere una relación de idolatría, con regalos y sacrificios, no quiere pantomima sino lo que somos y podemos. Del resto se encarga Él.

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