María, Mujer hebrea

María, Mujer hebrea

Capítulo 1. María, mujer hebrea caminadora Para comenzar esta nueva serie de EzerYah, nuestro canal; pensamos en María, la madre de Jesús, la virgen María, la madre de Dios y madre de la Iglesia. Como ven los títulos siguen para esta mujer hebrea del siglo I en la baja Galilea. ¿Qué tiene de particular esta mujer? ¿Por qué tantos cristianos la tienen como madre y modelo? ¿Por qué es la única mujer del Corán que es nombrada? ¿Por qué muchos cristianos no la conocen? Estas son algunas preguntas que buscamos respondernos. Acompañanos. En primer lugar, María es peregrina, María es una mujer hebrea caminadora, como todas las mujeres de aquel tiempo. Caminaban para hacer todas sus tareas y caminaban para ir en ayuda de algún necesitado. El servicio del caminante es propio de las mujeres y varones que se parecen a María. Ella, ni bien se enteró de su embarazo poco común, -diríamos los cristianos y musulmanes, inédito en la historia-, salió a caminar, a buscar a su prima Isabel, porque el ángel Gabriel, Yibril (Lc 1,36 // Sura 3,40 y 19,9) en el Corán, también le había dado la buena noticia de que su anciana prima estaba en el sexto mes de embarazo. María era muy joven, su prima muy anciana; la joven caminadora, se fue a darle una gran mano a su prima en los tres meses que quedaban y así ayudar a hacer las cosas que Isabel no podría. María habrá cuidado de Juan el bautista los primeros días que ese niño vio el mundo. Y luego regresó a su casa (Lc 1,56) María es grande, es la servidora, no solo del Señor. María de Nazaret es servidora de los demás, del prójimo que necesita ayuda. Una mujer recién embarazada se fue de Galilea a Judea. ¿Sabés cuántos kilómetros hay? Aproximadamente 150 km, teniendo en cuenta que hay que cruzar Samaría. Podríamos pensar lo siguiente; que detrás de una gran mujer, muchas veces también hay un buen hombre. Y esa era la realidad de María de Nazaret, tenía un gran esposo, José, un hombre justo (Mt 1,19) que seguro la habrá acompañado en su viaje de visita a Isabel. ¿Por qué no? ¿Acaso el Nuevo Testamento debería contar todos los detalles? Seguramente hicieron juntos ese viaje, ningún buen esposo hubiese dejado sola a su esposa durante 150 km por caminos peligrosos. Al menos si no la acompañó, se habrá asegurado de que iría en una caravana segura. Tendríamos que hacer un video sobre la figura de José, el papá de Jesús. Al leer el Nuevo Testamento debemos tener la capacidad de imaginar esos espacios vacíos; no es bueno resolver todo diciendo: “si no está escrito es porque al Espíritu de Dios no le interesaba comunicar eso”. Con esa lógica rebajamos el poder de Dios. Lo que no cuente tal o cual autor de los evangelios, es porque tiene una intención, o porque desconoce o porque se olvidó de narrar algo. Para hacer una buena analogía, las mujeres hebreas de aquel tiempo, podrían ser como las caribeñas del nuestro. ¿En qué sentido? Tienen ritmo, para todo está la música y el baile. Y así la conocemos a María en el evangelio de Lucas, festejando con un canto improvisado (aunque no sin saber lo que decía) y bailando por las maravillas que el ángel había anunciado (Lc 1, 46-55). Como buena judía, sabe festejar, al mismo tiempo que sabe que su fe es revolucionaria en un mundo de opresores. A María, no la frenó el miedo que pudo haber tenido a los romanos, sino que siguió firme con una vida peregrina de anuncio del Dios de su tradición. ¿Pero qué elementos tenemos para decir que María era una mujer hebrea empoderada? Tendrás que esperarnos y ver el próximo video de nuestro canal, en esta nueva serie sobre las mujeres de la Biblia.MOSTRAR MENOS